Nuestro director de Estudios Robert Funk, escribe en Revista Capital:

“Desde el comienzo de los tiempos, los viejos han mandado a los jóvenes a morir en los campos de batalla. Y como hoy es más común que las batallas se den en los medios sociales y las columnas de opinión que en sus lugares tradicionales, se han reclutado jóvenes articulados para decir aquello que sus mayores no se atreven a decir. Sin embargo, el efecto para el debate público y la calidad de la democracia es similar al que tuvieron las guerras tradicionales. Es difícil mantener los estándares democráticos en medio de una guerra.

Milo Yiannopoulos fue uno de estos jóvenes, que vio la oportunidad de hacerse famoso y ganar algo de dinero transmitiendo, de forma dramática y exagerada, lo que otros no estaban dispuestos a decir. Comenzó como periodista de tecnología, pero sus comentarios y opiniones sexistas y racistas –y a favor de Donald Trump, a quien se refería como “Daddy”– lo convirtieron en columnista estrella de Breitbart News, sitio que ha sido criticado por darles espacio a grupos que hoy se hacen llamar la derecha alternativa, o alt-right. Insulta a musulmanes, a los gordos, a los transexuales, a los pueblos indígenas.

En Chile le hemos dado tribuna a una serie de Milos, como el periodista y bloguero inglés Milo Yiannopoulos, que insulta a musulmanes, a los gordos, a los transexuales y a los pueblos indígenas. Tanto él como sus versiones criollas son igual de dañinos para la convivencia política”.

Lee la columna completa aquí.

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