El profesor Juan Pablo Luna de la Pontificia Universidad Católica presentó en Plural su estudio sobre las expectativas que alberga la ciudadanía del Proceso Constituyente, basado en datos obtenidos desde las redes sociales, recalcando el carácter experimental de la investigación.

El estudio, desarrollado en el marco del Núcleo Milenio para el Estudio de la Estatalidad y Democracia en América Latina, sugiere dos hallazgos importantes:

Primero, muchos ciudadanos justifican la importancia de tener una nueva Constitución como medio para controlar la “corrupción de los políticos”. Esto supone asumir que la Constitución tendría la capacidad de reducir dichos niveles de corrupción percibida. A través de un experimento de lista se estimó que la corrupción está entre una de las razones que justifican cambiar la Constitución para aproximadamente un 80% de los entrevistados.

 

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La segunda conclusión es que las preferencias en cuanto a derechos y libertades indicadas en los Encuentros Locales Autoconvocados, sistematizadas por el proyecto constitucionabierta.cl (creado por el investigadores asociados a otro Núcleo Milenio, el CWIGS) están fuertemente marcadas por el origen socioeconómico. La implicancia de lo anterior es que el Proceso Constituyente reproduce divisiones socioeconómicas presentes en la política, pero sin aportar mecanismos institucionales que permitan resolver los conflictos, poniendo a quienes poseen diferentes puntos de vista, a “conversar y negociar” sus posiciones.

 

 

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